El Sentido del REGALO....
En esta fecha, encontraremos en el mercado ingeniosas ofertas para regalar y no quedar mal ante los seres queridos: Regalos de todos colores, formas, sabores y tamaños. Sin embargo, conviene que recordemos el verdadero, original y cristiano sentido del REGALO, ya que es Dios mismo quien nos hizo el primero y más valioso: su propio Hijo para nuestra salvación. Por eso, la recomendación es que en esta Navidad debemos “Regalarnos más que regalar”, dar algo más que un regalo, no “dar por dar”, ir más allá, trascender a la expresión de la gratuidad de Dios.
¿Quiere hacer algo especial este año? A continuación unos consejos para ordenar nuestra práctica navideña de dar regalos...
1) PREPARE SU REGALO. Elíjalo con cuidado. Envuélvalo con cariño. Entréguelo con gusto. (Vencerá el deseo innato del egoísmo)
2) REGALE SENTIMIENTO: un poema, una canción, una foto, un dibujo, algo creado con sus manos y su corazón (Vencerá el consumismo desmedido que despersonaliza y neutraliza la bondad)
3) REGALE UNA PALABRA: (que salgan de adentro, con amor), este es el mejor tiempo para que use La palabra de Dios, regale una tarjeta, un llamado telefónico, un correo electrónico, regale solidaridad... (Vencerá la superficialidad)
4) REGALE PRESENCIA: Hágase presente en alguna situación de necesidad, regale tiempo: que las prisas, los alborotos y carreras no le hagan perder momentos especiales o pelear con aquellos que le aman, regale una sonrisa, un abrazo, un gesto humanitario, entregue y reciba regalos como un don, agradecido, porque el amor no tiene precio y el agradecimiento es uno de los dones mejor vividos. No pretenda comprar a nadie con regalos. De sin esperar nada a cambio, lo demás ya llegará.
En Navidad, entréguese a si mismo. Sorprenda con una ofrenda de su propio ser, de servicio, con generosidad y mucho amor. Recuerde que el Señor nos enseñó como dar, porque él nos dio primero.
¿Quiere hacer algo especial este año? A continuación unos consejos para ordenar nuestra práctica navideña de dar regalos...
1) PREPARE SU REGALO. Elíjalo con cuidado. Envuélvalo con cariño. Entréguelo con gusto. (Vencerá el deseo innato del egoísmo)
2) REGALE SENTIMIENTO: un poema, una canción, una foto, un dibujo, algo creado con sus manos y su corazón (Vencerá el consumismo desmedido que despersonaliza y neutraliza la bondad)
3) REGALE UNA PALABRA: (que salgan de adentro, con amor), este es el mejor tiempo para que use La palabra de Dios, regale una tarjeta, un llamado telefónico, un correo electrónico, regale solidaridad... (Vencerá la superficialidad)
4) REGALE PRESENCIA: Hágase presente en alguna situación de necesidad, regale tiempo: que las prisas, los alborotos y carreras no le hagan perder momentos especiales o pelear con aquellos que le aman, regale una sonrisa, un abrazo, un gesto humanitario, entregue y reciba regalos como un don, agradecido, porque el amor no tiene precio y el agradecimiento es uno de los dones mejor vividos. No pretenda comprar a nadie con regalos. De sin esperar nada a cambio, lo demás ya llegará.
En Navidad, entréguese a si mismo. Sorprenda con una ofrenda de su propio ser, de servicio, con generosidad y mucho amor. Recuerde que el Señor nos enseñó como dar, porque él nos dio primero.





